renco press. Silverstone. Inglaterra. 10 de julio de 2011. Fernando Alonso sobre su estupendo, ahora sí, Ferrari F 150° Italia, consiguió un triunfo indiscutible en el Gran Premio de Inglaterra dirimido este día. A lo largo de una prueba que tuvo muchos climas; esa, de las llamadas "húmedas-secas".
Lo notable ha sido que lo obtuvo sobre Sebastian Vettel, con su Red Bull impulsado por la maquinaria Renault siempre competente, a quien le dejó el segundo lugar.
Lo que ha sido de cualquier manera una partida más que favorable para el campeón alemán, quien tiene el titulo a tiro: apenas después de doblar la esquina, por decir.
SV, llegó 16.5 segundos más tarde que el timón asturiano.
El tercer peldaño del podio, ha sido para el colegiado en la escudería líder -y futura campeona- el australiano Mark Webber, quien llegó 16.9 segundos después que el exultante triunfador de esta jornada.
Vettel había tenido un comienzo muy volátil; en cuestión de un pase de mago, arrebató la honorable pole conseguida ayer por Webber.
Alonso muy hábil y suspicaz, como nada más él se pinta solito, tomó la delantera hasta que Sebastian se puso a modo en una de las paradas en boxes; que estuvo como ni mandada hacer, parsimoniosa. Sufriendo el contratimepo con una de las pistolas de aire -de esas usadas para aflojar y atornillar las ruedas-.
A Fernando ya se le conoce. Por eso es más sabio, ni dejarlo asomar.
Se aprovechó de la circunstancia, manejando luego con todo señorío, para estirar su ventaja hasta lograr un final impensable hace apenas 24 horas.
De esta manera audaz y valiente, se ha hecho con la copa inuagural del primer lugar para la Hacienda de Maranello. En una campaña tan anodina, que los "tanos" no dudan en llamar catastrófica.
Quien sepa de paladear carreras de coches, se puede dar por pagado en el año. Fue una que se puede calificar de clásica.
Se ha tratado de un discurso sin aspavientos, con los acólitos y los oficiantes perfectamente metidos en su liturgia. Todos avispados, cada cual con sus mejores armas, prestos para no regalar nada y bien seguros de no querer compartir, ni por una pirruña, alguno de los puestos de adelante.
Cualquiera podía haber ganado. Y lo ha hecho un conductor que ya se sabe que es de excepción. Pero en la cuestión de demostrarlo con maestría, sin apuro alguno, estuvo el núcleo exquísito se su epifanía.
Por allí, alguien recordará a Fangio; tal vez a Stewart; o hasta al mejor de todos los Prost que se llegaron a ver alguna vez. Desgranando perlas de arte, y observando una velocidad promedio por encima de los 223 kilómetros horario, sobre un asfalto que no era en lo más mínimo un flan.
Cada quien a lo suyo. Por lo pronto el de Asturias, ya ha alcanzado a Jackie, un escocés que sobre un coche triunfaba y también lo hacía volar. Inmortalizado, tan sereno caballero que responde al llamado de Stewart, con 27 victorias ¿Qué tal amigo de la capital?
Lewis Hamilton (a los 28.9 s) terminó siendo el cuarto lugar, luego de protagonizar en los ataques furibundos a los punteros; para terminar diluído hacia el fin de la competición, aquejado por la voracidad de su McLaren que le pedía a gritos, administar la conservación de su combustible Mobil.
Seguido por Felipe Massa (lejos del tal Alonso con 29 segundos, netos) sobre el sillín del otro Ferrari, para así convertirse en el quinto al arribar.
Nico Rosberg de Mercedes (nada más a 1 minuto 00.6 s del ganador) fue sexto.
Checo Pérez de México y del Tequila Cuervo, a tono con la ocasión (con 1m 05.5 s) sobre su Sauber-Ferrari, llegó el séptimo, para felicidad del viejo lobote de los circuitos, Peter; luego de tanta pesadumbre y, con un Kamui el japonés, desastrado, para acabarla de chiflar. Cuando la mejor mula se echa, las cosas se tornan desesperantes. Ya se sabe.
Nick Heidfeld (a 1m 15.5 s) en el Renault soplador prieto y dorado, fue octavo. Para que, el siete veces laureado -ya hace mucho- Michael Schumacher (lejos por 1 m 17.9 s) quedara penúltimo en la recogida de guarismos del GP británico, con su Mercedes que de plano, no pifa.
Otro español, éste de Cataluña, el enojoso maestre Jaime Alguersuari (mediante el lapso de 1 m 19.1 s) en su Toro Rosso, también con engranes y pistones de Ferrari, terminó acogiéndose del último punto de la rifa. Ahora, que se usa premiar casi a todos.
Para decir cómo fue
Ya listos para la largada, acababa de pasar hacía unos momentos otra ráfaga de agua. Así, con la ducha abierta de par en par. Y chispeaba todavía. De modo, que se inició el juego en condiciones de pista empapada.
Con ciertos tramos del recorrido muy aguados y el spray a todo lo que daba. Era pues, obligado jalar al inicio de la partitura, con calzado intermedio para lluvia.
Webber en La Cuerda, se hallaba escoltado por puros tiburones con hambre. La formación se antojaba para una largada de antología y con alguno que otro carambazo. Nada pasó, arrancaron como Hermanitas de la Caridad.
Espichaditos. No tardarían en sacar las cimitarras. Se los conoce rete bien.
Se cierran los ojos. Se abren. Y Vettel que es un águila descalza, consigue adelantar a Mark como quien entona una alabanza celestial. Un fregado chiflón.
Button obediente a su instinto primario, traga a Massa de una sola dentellada. Hamilton, en tanto, comiendo moras: cae hasta la séptima posición.
Aún sin dar fin a la primera vuelta: Felipinho se repone del soponcio y vuelve a tomar su lugar, como Dios le dio a entender, sobre el avilón de Jenson. Para posarse de nuevo, en su fatigoso cuarto lugar.
Vettel deja ya atrás, sin dar grandes brazadas a Webber. De pasada, también a la hilera con el resto de los menesterosos: Alonso, Massa, Button, Hamilton, di Resta, Kobayashi, Schumacher y Maldonado.
En la vuelta 2. Hamilton pasa a su compañero de equipo en pos del quinto lugar.
En la 3. Heikki Kovalainen se marcha a los boxes desconsolado y todo deschabetado, por un desperfecto en la caja de cambios de su Lotus, en mala sea la hora.
Vettel sereno, lidera con 3.4 segundos adelante. Webber quien corre en la segunda posición lleva una ventaja de tres segundos flat, sobre Alonso.
Para la vuelta 4. Hamilton se va hacia fuera del cauce en la segunda curva, llamada de Brooklands, pero así y todo, no abandona su quinto lugar.
Por radio, Schumacher, acusa que girará dos o tres laps más antes de cambiar a neumáticos de seco.
En la vuelta 5. Se avisa que llegó la hora en en la cual el DRS ya puede ser activado. Es norma que con la pista ensopada, está prohibido aplicarlo.
Heidfeld, Vitaly Petrov y Sebastién Buemi: navegan a toda vela, trenzados en una batalla atroz buscando la decimacuarta postura. Se desencadena primero Buemi, al escabechar a Petrov. A todo lo largo de la trayectoria hay muy buenas riñas.
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Rosberg desborda a Maldonado para asir el 11 sitio. Luego va decidido Sergio Pérez sobre Pastor, pues ya vio la muestra y entonces, resuelve enfocar toda la presión sobre el Meche de Nico.
Al punto de la vuelta 9. Alonso se cierra a menos de un segundo sobre Mark Webber y constata con tal desplante, que trae en los estribos suficiente bravura.
Kobayashi es acuchillado por Schumacher y trompea. Después, adujo Michael, que calculó mal la frenada en la zona del DRS. Cabe inquirirse ¿Qué fue de tanta destreza? ¿Qué se fizo tanta gallardía? El polvo que resta de aquellos lodos, sólo alcanza para andar repartiendo garnuchos a diestra y siniestra, haciendo maldades.
Kamui continúa, pero ha dejado su lugar a Adrian Sutil. Schummie, sangrando por la nariz de su coche desbartada, tiene que abandonar las márgenes de éste, que era un río y va con la cola entre las corvas a su garaje. Aprovecha la ocasión para mudar a gomas de seco.
Hamilton, en tanto, hace el gasto sobre la humanidad de Massa, en busca del cuarto lugar.
En la vuelta 10. Vettel sigue tan campante, liderando sobre su coequipero y el resto de lebreles. Pero ya ha abierto una zanja de 8.1 segundos para apartarse de él. Les persiguen Alonso (9.4 s., distante de Sebastian); Massa (a 14.2 s); Hamilton (a 15 s); Button (a 22.8 s), di Resta (a 25.8 s), Adrian Sutil (a 31.8); Kobayashi (a 35.7 s) y por fin, Rosberg em décimo (a 36.8 s).
Entran a la vuelta 12. En coro, vuelan como parvada hacia pits, ya que es el momento del primer refresco: Button, Sutil, Kobayashi, Maldonado, Buemi, Petrov y Rubens Barrichello.
Schumacher quien ya venía aviado, se encarga de establecer la vuelta + rápida por ahora.
La 13. Ya les llega el hule desprendiéndose casi hasta los aparejos, en especial a: Webber, Alonso Hamilton, di Resta, Rosberg, Pérez, y a Alguersuari. En cambio, Vettel y Massa que van en uno y dos, dejarán el trámite, para un giro más tarde.
Cuando Button marca la vuelta + rápida, las condiciones han cambiado. Para fines prácticos ha empezado otra carrera. Pero ojo, no hay que salirse mucho de la huella.
Inicia una fiera disputa entre Button y Massa para ser el dueño del quinto puesto. Se lucen en un enfrentamiento de lujo sobre la Curva del Club los duelistas y, se sale con la suya el inglés.
Hamilton, trabajando con su peculiar ahínco adelanta a Alonso y se hace con el tercer lugar. Webber engallado se aproxima sobre Vettel quien se ha mantenido a la cabeza, con la misma, fría.
Vuelta 17. El otrora gran piloto, Schumacher, pasa a los pozos para purgar su condena por la bravuconada sobre el japonés.
Vettel responde a Webber y asociados, sacando pronto 3 segundos más, por delante de quien hace punta en la cacería. Ya los tiene acostumbrados a que él es quien manda en El Circo.
Hamilton marca la vuelta + rápida; será la primera que frisa el 1 minuto con 39 segundos.
Heidfeld sobrepasa a Kobayashi por el 11º puesto y luego se lanza al ataque sobre Alguersuari, quien luego también consigue freír al nipón.
Sobre la 19. Maldonado empareja carrocerías, lado a lado, contra Kobayashi a quien todos le tiran porque sus zapatos no le responden como quisiera y él, no puede repelar, ni repeler. No obstante, y entercado como es, consigue mantenerse por encima del venezolano.
Sobre la 20. A los boxes KK para liquidar un servicio de 10 segundos de penalización, el típico Stop and Go, por propiciar cierta inseguridad en su salida previa de los boxes; cuando se llevó entre las patas cables ajenos por su locuaz avorazamiento.
En la vuelta 20. Vettel por delante de Webber, separados de nueva cuenta con 3 segundos latos. Hamilton en cambio a 7.4 s. Alonso (9.2 s), Button (13.3 s), Massa (17.4 s), di Resta (30 s), Sutil (31.4 s), Rosberg (36.6 s) y Pérez (a 38.1 s) que es quien ya se metió hasta la cocina, y va en el décimo lugar.
Sobre la 23. Ahora es Schumacher en acción, rebasa a Petrov por el puesto 15.
En la 24. Alonso ataca y se echa al hombro a Hamilton después de fino batallar, rodando en el tramo del DRS aprobado, para volver a recoger el guante con su tercer lugar ya en la bolsa. Al final de ese giro, Hamilton impotente para aceptar el envite, sale a buscar cauchos nuevos. Junto a él, lo hacen Paul di Resta y Pastor Maldonado, este último que anda como sin concierto luego de tan buena Quali sabatina.
Alonso es el encargado de marcar la ronda + rápida, que dilata, 1m 38.4 segundos. Ha empezado a agarrar su paso descomunal.
Para la vuelta 25. El Sauber de Kobayashi comienza a fumar desde el tren posterior. Tiene que declararse jubilado antes de la mitad de terminar este compromiso en Inglaterra.
Sutil va a los boxes al recambio de neus. Button y Massa ya andan de vuelta enfrentados en el siguiente giro. Sobre el cual, Alonso impone de nuevo el mejor registro, ahora con el minuto y 37.5 segundos.
En la vuelta 27. Le toca a Mark Webber salir al servicio, abandonando su crónico segundo lugar. Buemi tiene que olvidarse del fragor renqueando, por una ponchadura trasera a la izquierda, luego de un rozón contra di Resta. Ciao. Ha sido todo por hoy.
Viene lo bueno
Vettel y Alonso abandonan la pista simultáneos. Es cuando se prolonga la detención del campeón actual por ese dichoso asunto de la llave neumática. Alonso se despide de él, en el pit lane. Y hasta no verte, divino Chuy.
Estaba tan árduo y tan parejo el entre; que no se podía, sino apenas en los cronómetros entender las tácticas que se empleaban. Quienes no están aguzados ni se imaginaban lo que podría pasar.
En el sigilo estuvo la gracia. La más pequeña rendija podría significar la diferencia entre el triunfo y la derrota ¿pero quién podía ser el retador que la hiciera fructificar hasta el final? Sólo úno. Él. Amado por los dioses. Carambas.
Alonso marcha ahora por adelante de un Hamilton todo arrecho, y que promete derrotar a quien se le pare enfrente. No ocurre. Y bueno, detrás de él, vienen los verdugos inmisericordes de este año: Vettel y Webber. La lucha va a ser tremebunda.
Pero ¿se sabe bien cómo contrarestar las marejadas o las turbulencias en una singladura azarosa? Sí. Exacto. Como se prepara un buen rompope.
Alonso el de las ruedas aladas, vuelve a marcar la vuelta + rápida. Esta vez, gracias a su crono de 1 m 35.5 s., nadie trae su paso y peor aún, ni su ritmo. Así es como extiende una ventaja de tres segundos. Aún no se llega a mitades de la prueba.
Vettel y Webber, en cambio, acechan a Hamilton procelosos. En el murete de Red Bull están seguros de que ganarán tan fácil, como lo ha sido durante esta campaña.
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