Comentario
El Circuito de Montreal, Gilles Villeneuve
Desde mediados de la década de 1960 Canadá ha estado en los programas anuales de la Fórmula Uno.
Debido a las disputas locales, las carreras anuales cambiaban de ciudad, entre los trazados de Mosport Park o Mont Tremblant de esta forma se mantenía en calma a los de habla inglesa y a los francófonos. A poco, porque la pista de Mont Tremblant se consideró demasiado peligrosa, ya para el año de 1970 se optó porque Mosport hospedara la carrera de cada año.
En 1977, los franco-canadienses, motivados por los éxitos de su nueva estrella Gilles Villeneuve, comenzaron a trabajar los planes para darle un circuito a Montreal. Partir de cero era una tarea imposible, de manera que optaron por hacer la recomposición de la Isla de Notre Dame. A un paso de la capital quebequense.
En la isla se había instalado la Feria Mundial de 1967, la famosa “Expo”. Esa porción de tierra está en el río San Lorenzo y en una de sus costas, está el canal por donde se puede navegar y que también se usa para deportes acuáticos, evitando los rápidos de la otra costa. La vía fluvial conduce a los Grandes Lagos y por tanto, conecta a la región de Canadá del Atlántico con las grandes ciudades americanas de Ohio, Illinois y Michigan.
El asunto que nos concierne, es que el Auto Club de Canadá fue capaz de reunir los dos millones de dólares que se requerían para hacer las adaptaciones de las carreteras de la isla y convertirlas en un trazado capaz de albergar a la F 1, diseñado por Roger Peart.
El 8 de octubre de 1978 dio lugar el primer GP canadiense en ese circuito. Para esa inauguración Villenueve todavía no ganaba ningún Gran Premio. Era una temporada que dominaba a su antojo Mario Andretti con su Lotus de efecto-suelo. De hecho, ya se había coronado Campeón del Mundo en Monza. Fue en aquel fatídico día del accidente de Ronnie Peterson, quien falleció el día posterior.
El Circo venía con sus chácharas de Watkins Glen, donde Carlos Reutemann había ganado para Ferrari, de modo que sí que había expectativas altas, de que el héroe local pudiera concretar la gran sorpresa. 73 mil espectadores fueron a animarlo y a ser testigos de lo que sucedió. La carrera fue dominada por quien reemplazaba a Peterson en el Lotus, Jean-Pierre Jarier, que lideró 49 de las 70 vueltas. Dado que los coches no tienen palabra de honor, el famoso Lotus caló fuera de la pista con una falla. Gilles Villeneuve pasó a la punta, para conseguir su primera victoria, frente a su público delirante. Se convertía en leyenda de héroe local.
Al año siguiente, 1979, Alan Jones ganó la carrera a bordo de un Williams. Aquella justa coincidió con la mala nueva, por la decisión de Niki Lauda de retirarse de nuestro deporte. La carrera de 1980 en cambio, sirvió otra victoria para Jones y esta vez se coronó con el Campeonato del Mundo. Su rival, Nelson Piquet, había colisionado al comienzo de la carrera. El accidente del de Brasilia, provocó un choque múltiple, y la carrera tuvo que ver la bandera roja: Una de sus víctimas fue Mike Thackwell, convertido aquel día en el piloto más joven en arrancar en un GP, si bien únicamente corrió apenas algunos cientos de metros. Jones pasó por un lado del accidente. El equipo de Ken Tyrrell tuvo que dejar la prueba por no traer coches muleto. Más tarde, Jean-Pierre Jabouille se accidentó sufriendo heridas graves en una pierna. La carrera fue realmente sucedida.
En 1981 se corrió bajo una lluvia torrencial, típica del otoño de Canadá. Jacques Laffite se impuso en su Ligier gracias a los neumáticos Michelin para mojado y por el empuje de su motor Matra V 12. Villeneuve como siempre, mantuvo a la multitud fascinada con los lances de su Ferrari que no era el mejor, pero le alcanzó para hacerse de la tercera posición, después de una serie de incidentes.
La carrera de 1982 fue programada para junio, malas semanas porque se habían ensombrecido con la muerte del ídolo local, matado en Zolder en el mayo previo.
Su compañero de equipo en Ferrari, Didier Pironi consiguió la pole position pero en la largada fue golpeado por detrás, por el Osella de Riccardo Paletti que se incendió. El joven italiano sufrió lesiones múltiples y murió después en el hospital. La carrera la ganó Piquet en un Brabham-BMW, fue a la sazón la primera victoria para el motor turbo de la empresa de Munich. Ferrari ganó con René Arnoux en 1983 y BMW lo hizo en la de 1984; mientras que Ferrari regresó al triunfo con Michele Alboreto a bordo, en 1985. La carrera de 1986 regaló una gran victoria para el Williams-Honda de Nigel Mansell.
En 1987 la carrera fue víctima de un litigio entre las autoridades de F1 y los organizadores locales que habían hecho acuerdos de patrocinio con las empresas de la cerveza Molson y Labatt. La disputa llevó a la eliminación del Canadian Automovil Club como la autoridad nacional de ese país. Las carreras se repusieron para 1988, cuando la pista sufrió considerables modificaciones con el triunfo resonante de Ayrton Senna en McLaren-Honda. La carrera que siguió, trajo la sorpresa porque el dominio de McLaren era abrumador, con la victoria de Thierry Boutsen de Williams-Renault en pista mojada, era 1989. En 1990 repite Ayrton en McLaren. Para 1991 otra sorpresa porque Nigel Mansell se distrajo y dejó parar su motor en la última vuelta y ha sido un Nelson Piquet incrédulo quien gana con un Benetton mediocre.
En el año de 1992 volvió a ganar McLaren pero esta vez conducido por Gerhard Berger. Se impone ahora Alain Prost sobre un Williams en la justa de 1993. Para el año posterior ha sido una nueva estrella que aparece, Michael Schumacher en Benetton. La carrera de 1995, fue otra sorpresa con Jean Alesi en Ferrari heredando la victoria después de que Michael Schumacher de Benetton se había metido en problemas.
En 1996 hubo mucho entusiasmo por el hijo de Gilles Villeneuve, Jacques, quien se convirtió en piloto de Williams, pero fue vencido por su compañero de equipo Damon Hill en este GP. 1997 y 1998 le pertenecieron a Michael Schumacher ahora en Ferrari; esa carrera fue suspendida por un grave accidente que dejó a Olivier Panis, en coche de la escuadra de Prost, con lesiones serias en las piernas. En 1999, Schumacher cometió un error poco frecuente en su manejo y se estrelló, dejando la victoria para su rival por el título Mika Hakkinen de McLaren.
A Schumacher todo le salía bien, y ganó en el año 2000. Fue segundo lugar detrás de su hermano Ralf en Williams al año siguiente. Pero para 2002, 2003 y 2004 volvió al triunfo un Michael enardecido de victorias y desbaratando todas las marcas impuestas hasta antes de su reinado. En 2005 empezaba una nueva generación de pilotos a aparecer y esta vez el triunfo fue para el finlandés Kimi Raikkonen de McLaren. En 2006, le tocó a un Renault conducido por Fernando Alonso, que iba para campeón del mundo. Llega otro timón de nueva horneada en el año 2007 Lewis Hamilton en McLaren. Y en el 2008 lo hace un piloto polaco que venía pintando muy bien en el BMW, Robert Kubica.
Para el año recién pasado las economías del mundo estaban maltrechas sin embargo, a la Fórmula Uno le brotaban más y más países candidatos para hospedar los Grandes Premios por el Medio y el Lejano Oriente. Canadá no pudo organizarse. Lo que sí se ha conseguido ya en el presente año. Si bien ya se ha mencionado que se requerirán grandes inversiones para renovar las estructuras de Notre Dame, de manera que el Circuito de Gilles Villeneuve siga como una carrera de las ya clásicas, en esta categoría máxima de la competición de coches deportivos.
Aunque coincide con la celebración de la fiesta mundial del fut, se tiene la confianza en que Montreal será el escenario de una carrera muy vivaz. En la que con seguridad habrá grandes disputas. El campeonato está en un hervor envidiable, cualquiera de los primeros cinco pilotos de la tabla de posiciones, que logre ganar los 25 puntos que se pelearán: puede llegar al liderato. La lucha de los tres equipos punteros también lo promete: McLaren, Ferrari y RBR tiene mucho que demostrar en esta ocasión.
Una condición del circuito que nos ocupa es la dificultad que entraña salvar sus paredes, ya que algunas están muy cerca del trazado. Famosa como “La Pared de los Campeones” la que está después de la Curva Trece, a la salida de la chicana para dirigirse a la línea de la meta. Ahí han dejado untados sus coches entre otros, Damon Hill, Michael Schumacher y Jacques Villeneuve, y también Robert Kubica.

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