Jueves 3

En 1981 se corrió bajo una lluvia torrencial, típica del otoño de Canadá. Jacques Laffite se impuso en su Ligier gracias a los neumáticos Michelin para mojado y por el empuje de su motor Matra V 12. Villeneuve como siempre, mantuvo a la multitud fascinada con los lances de su Ferrari que no era el mejor, pero le alcanzó para hacerse de la tercera posición, después de una serie de incidentes.

La carrera de 1982 fue programada para junio, malas semanas porque se habían ensombrecido con la muerte del ídolo local, matado en Zolder en el mayo previo.

Su compañero de equipo en Ferrari, Didier Pironi consiguió la pole position pero en la largada fue golpeado por detrás, por el Osella de Riccardo Paletti que se incendió. El joven italiano sufrió lesiones múltiples y murió después en el hospital. La carrera la ganó Piquet en un Brabham-BMW, fue a la sazón la primera victoria para el motor turbo de la empresa de Munich. Ferrari ganó con René Arnoux en 1983 y BMW lo hizo en la de 1984; mientras que Ferrari regresó al triunfo con Michele Alboreto a bordo, en 1985. La carrera de 1986 regaló una gran victoria para el Williams-Honda de Nigel Mansell.

En 1987 la carrera fue víctima de un litigio entre las autoridades de F1 y los organizadores locales que habían hecho acuerdos de patrocinio con las empresas de la cerveza Molson y Labatt. La disputa llevó a la eliminación del Canadian Automovil Club como la autoridad nacional de ese país. Las carreras se repusieron para 1988, cuando la pista sufrió considerables modificaciones con el triunfo resonante de Ayrton Senna en McLaren-Honda. La carrera que siguió, trajo la sorpresa porque el dominio de McLaren era abrumador, con la victoria de Thierry Boutsen de Williams-Renault en pista mojada, era 1989. En 1990 repite Ayrton en McLaren. Para 1991 otra sorpresa porque Nigel Mansell se distrajo y dejó parar su motor en la última vuelta y ha sido un Nelson Piquet incrédulo quien gana con un Benetton mediocre.

En el año de 1992 volvió a ganar McLaren pero esta vez conducido por Gerhard Berger. Se impone ahora Alain Prost sobre un Williams en la justa de 1993. Para el año posterior ha sido una nueva estrella que aparece, Michael Schumacher en Benetton. La carrera de 1995, fue otra sorpresa con Jean Alesi en Ferrari heredando la victoria después de que Michael Schumacher de Benetton se había metido en problemas.

En 1996 hubo mucho entusiasmo por el hijo de Gilles Villeneuve, Jacques, quien se convirtió en piloto de Williams, pero fue vencido por su compañero de equipo Damon Hill en este GP. 1997 y 1998 le pertenecieron a Michael Schumacher ahora en Ferrari; esa carrera fue suspendida por un grave accidente que dejó a Olivier Panis, en coche de la escuadra de Prost, con lesiones serias en las piernas. En 1999, Schumacher cometió un error poco frecuente en su manejo y se estrelló, dejando la victoria para su rival por el título Mika Hakkinen de McLaren.

A Schumacher todo le salía bien, y ganó en el año 2000. Fue segundo lugar detrás de su hermano Ralf en Williams al año siguiente. Pero para 2002, 2003 y 2004 volvió al triunfo un Michael enardecido de victorias y desbaratando todas las marcas impuestas hasta antes de su reinado. En 2005 empezaba una nueva generación de pilotos a aparecer y esta vez el triunfo fue para el finlandés Kimi Raikkonen de McLaren. En 2006, le tocó a un Renault conducido por Fernando Alonso, que iba para campeón del mundo. Llega otro timón de nueva horneada en el año 2007 Lewis Hamilton en McLaren. Y en el 2008 lo hace un piloto polaco que venía pintando muy bien en el BMW, Robert Kubica.

Para el año recién pasado las economías del mundo estaban maltrechas sin embargo, a la Fórmula Uno le brotaban más y más países candidatos para hospedar los Grandes Premios por el Medio y el Lejano Oriente. Canadá no pudo organizarse. Lo que sí se ha conseguido ya en el presente año. Si bien ya se ha mencionado que se requerirán grandes inversiones para renovar las estructuras de Notre Dame, de manera que el Circuito de Gilles Villeneuve siga como una carrera de las ya clásicas, en esta categoría máxima de la competición de coches deportivos.

Aunque coincide con la celebración de la fiesta mundial del fut, se tiene la confianza en que Montreal será el escenario de una carrera muy vivaz. En la que con seguridad habrá grandes disputas. El campeonato está en un hervor envidiable, cualquiera de los primeros cinco pilotos de la tabla de posiciones, que logre ganar los 25 puntos que se pelearán: puede llegar al liderato. La lucha de los tres equipos punteros también lo promete: McLaren, Ferrari y RBR tiene mucho que demostrar en esta ocasión.

 

Joseph Gilles Henri Villeneuve
Mejor llamado Gilles Villeneuve

18 de enero 1950. Chambly, Canadá - 8 de mayo 1982. Circuito de Zolder, Bélgica

renco press. Lisboa, Portugal. 3 de junio de 2010. No hace ni un mes celebrábamos el aniversario luctuoso de este enorme piloto canadiense, al que apenas el accidente mortal de Ayrton Senna doce años más tarde, le quitó la prima importancia.

En estas semanas previas al regreso en el calendario oficial, del Circuito de Canadá con su nombre: viene absolutamente a tono rendirle pleitesía.

Gilles siempre estará en el recuerdo de aquellos que lo vieron pilotar, no sólo porque lo hacía magníficamente, sino porque despertaba las más grandes emociones. Hoy parece que en ese rubro, todavía no ha nacido un corredor de Fórmula Uno que lo supere. A lo que debe añadirse su dulce carisma. Se imponía humanamente con una cara de no romper un plato, pero al comenzar a acelerar en su Ferrari: se transformaba en una centella que era imposible de adelantar y, persiguiendo: era un lobo feroz.

Fue hijo de un afinador de pianos que lo hacía de manera itinerante. Tanto él como Jacques su hermano, crecieron en la provincia de Quebec. Su primera intención fue la de llegar a ser músico, luego le nació su pasión por los autos de velocidad. A los quince años empezó con sus pininos en una carcacha: un MG deportivo de 1958 que su padre encontró en un remate por 100 dólares. GV aprendió a armarlo y desarmarlo con una prontitud asombrosa y a pesar de la prohibición legal por falta de años cumplidos, empezó a circular en él y a sentir el vértigo que produce el manejar un coche descapotado.

Su precocidad como deportista del volante comenzó con ese MG. Quienes lo conocieron decían que producía pavor como lo operaba. Al terminar la prepa ya andaba en las competiciones de resistencia. Fue por primera vez a ver carreras en forma, en Mont Tremblant y a más de quedar fascinado, regresó a casa convencido de que él lo haría mucho mejor.

La falta de dinero para subirse a los monolugares lo puso a competir en motos sobre la nieve. Trabajaba en una empresa constructora y todo lo que ingresaba iba a dar a su gusto por la velocidad. Era un piloto notable y eso lo hizo muy pronto convertirse en profesional de estas motos de nieve; pero en cuanto tuvo los medios, se inscribió en la escuela de Jim Rusell y allí empezó con los Fórmulas Ford. En las primeras experiencias vividas ganó el campeonato de su provincia y luego, pasó por medio de la Escudería Canadá, a la Fórmula Atlantic.

Esa época ya significó esfuerzos mucho más convincentes, la familia vendió su casa y con el dinero, apoyaron el arranque de GV en el automovilismo. Aunque el precio a pagar, haya sido que vivieron en motorhome sus buenos añitos. Las primeras carreras de la temporada de 1974 fueron francamente mediocres y hacia la mitad de la campaña, sufrió una doble fractura en la pierna izquierda. Eso ocurrió en Mosport Park. El hecho de haber convertido en fiambre su coche, implicó hacer una búsqueda de más plata, demencial, para poder comprar otro chasis.
Ya en Europa en la temporada que siguió, lo hizo con un equipo a su nombre y como tenía que ser, ocurrió: obtuvo una brillante victoria en carrera bajo la lluvia en Gimli. Y aunque terminó el campeonato en quinto lugar, su fama ya había comenzado a correr. En una justa en Trois Rivieres, fue capaz de protagonizar una lucha de tú a tú contra Jean-Pierre Jarier y Patrick Depailler. Durante ese invierno dominó a placer en las carreras de motos de nieve y en 1976, había conseguido ser merecedor de buenas ofertas para la Fórmula Atlantic por parte de varios equipos punteros. Se unió de nuevo a la Ecurie Canadá y la familia Villeneuve viajó con él, de plaza en plaza, en su motorhome. En aquel verano cálido, recibió una invitación de Ron Dennis para pilotar un coche de Fórmula 2 en la carrera de Pau. Se mostró bien, pero padeció un sobrecalentamiento de su coche. En Trois Rivieres, en septiembre de ese año, venció a James Hunt, quien iba a ser campeón del mundo una semana más tarde.

Fue el golpe que necesitaba para catapultar. Cuando Hunt regresó a Europa, recomendó a quienes dirigían McLaren las virtudes que había observado en el canadiense. En el otoño, ya McLaren lo había fichado como tercer piloto a la sombra de Hunt y de Jochen Mass, pero con una opción para ascender en 1978. Simultáneamente, como se estilaba por entonces, también firmó un acuerdo para correr en la Fórmula Atlantic, allí iba a topar con un rival difícil, del tamaño del finlandés Keke Rosberg.

En julio del año posterior, Villeneuve hizo su debut en un Gran Premio. Ocurrió en Silverstone. Calificó en noveno, pero implantó la vuelta + rápida hacia el quinto stint de la prueba, apenas saliendo de pits. No pasaron sino unas semanas, que ya lo andaba procurando Enzo Ferrari por medio del teléfono.

A los 30 días, se había convertido en piloto de Ferrari, para la eternidad. Debutó bajo las órdenes del comendador en Mosport Park. En su segunda carrera, en Japón, sufrió un accidente brutal, dando volteretas fuera de la pista. Dos espectadores murieron, pero Villeneuve resultó ileso.

Al año siguiente, hizo pareja con el argentino Carlos Reutemann, de quien aprendió a refinar su oficio en la F1 y al final del año, ganó el Gran Premio de Canadá en Montreal. Fue su primera victoria. En esa temporada, Reutemann le había dado cuatro triunfos a la casa de Maranello y quedó tercero en el campeonato. Gilles quedó noveno, agarrando 17 puntos.

Para 1979, Ferrari contrató a Jody Scheckter como primer piloto del equipo y así fue que la scuderia, de pronto se encontró con dos timones sumamente competitivos y además muy competentes. Villeneuve ganó en Sudáfrica y en Long Beach. Entonces se originó su mito. Lo había prefigurado la carrera épica que protagonizaron él y René Arnoux -a bordo del Renault Turbo-. El último giro con ellos bien prendidos en el GP de Francia, ha entrado en la lista de oro de las carreras antológicas de todos los tiempos. Y otro tanto escenificaría en Zandvoort.

Al final del año apoyó para que Scheckter ganara el título. Cuando eso estaba ya resuelto a satisfacción, Gilles volvió a triunfar en Watkins Glen en otra de sus justas memorables; consiguiendo quedar subcampeón de ese Mundial a cuatro puntos de Jody. 51 contra 47. Signore Enzo no podía con tanta felicidad y de hecho, adoptó como hijo a Villeneuve.
Como suele pasar de cuando en cuando, la temporada de 1980 fue un desastre para Ferrari y Villeneuve, logró sólo un puñado de puntos. Pero ya con el coche 126 CK de 1981, el asunto se volvió diferente. El fondo plano del coche había sido tal vez de un tractor, pero el motor turboalimentado era fuera de serie y sólo Villeneuve sabía cómo exprimirlo al máximo. Con él se embolsó los GP de Mónaco y de España, donde mantuvo detrás de sí a un trenecito de coches de sus rivales y adueñarse así de otra de sus sorprendentes victorias.
Al coche en cuestión, se le empezó a mover para arriba y para abajo tratando de perfeccionarlo, durante el invierno, como también le suele pasar a los Ferrari de vez en vez. Lo que se obtuvo fue un bodrio, con la confiablidad más baja posible. En Ímola fue líder hasta la última vuelta, cuando su compañero de equipo en Ferrari, Didier Pironi, que tenía las órdenes del equipo de no adelantar: ignoró las instrucciones y le arrebató la victoria. Villeneuve se puso furioso. Dejaron de dirigirse la palabra. Dos semanas más tarde, en Zolder, al intentar hacerse de la pole position, topó con la parte posterior del March Rothmans de Jochen Mass. El Ferrari, saltó por los aires, soltó al piloto de la carlinga y cegó la vida de uno de los corredores más impresionantes de todos los tiempos. Enzo Ferrari confesaría que esta muerte y la de Dino su hijo, fueron los dos acontecimientos más graves que sufrió en toda la vida.

Gilles Villeneuve acabó santificado por las leyendas de la velocidad suprema y entre sus legados está, el trazado de Notre Dame en Montreal donde se jugará la carrera que ya viene.

Jacques su único hijo, se convirtió en piloto de carreras y después de ganar las 500 millas de Indianápolis y así como el campeonato de CART en 1995 se trasladó a la Fórmula 1 para ganar el Campeonato del Mundo en 1997 a bordo de un Williams.

Gilles

Estuvo activo entre 1977 y 1982

Corrió para McLaren y Ferrari

Disputó 68 GP

Logró 6 victorias

13 podios

2 pole positions

Impuso 8 vueltas + rápidas

Su debut fue en el GP de Inglaterra de 1977

El primer triunfo en el GP de Canadá de 1978

Su triunfo postrero fue en el GP de España de 1981

Y su última aparición con vida fue en las “cualis” del GP de Bélgica de 1982

Las posiciones en el Campeonato Mundial de 1979

1 Jody Scheckter Sudáfrica Ferrari 51
2 Gilles Villeneuve Canadá Ferrari 47
3 Alan Jones Australia Williams 40
4 Jacques Laffite Francia Ligier 36
5 Clay Regazzoni Suiza Williams 29
6 Patrick Depailler Francia Ligier 20
7 Carlos Reutemann Argentina Lotus 20
8 René Arnoux Francia Renault 17
9 John Watson Inglaterra McLaren 15
10 Didier Pironi Francia Tyrrell 14
11 Jean Pierre Jarier Francia Tyrrell 14
12 Mario Andretti Estados Unidos Lotus 14
13 Jean Pierre Jabouille Francia Renault 9
14 Niki Lauda Austria Brabham 4
15 Elio de Angelis Italia Shadow 3
16 Nelson Piquet Brasil Brabham 3
17 Jacky Ickx Bélgica Ligier 3
18 Jochen Mass Alemania Arrows 3
19 Hans Joachim Stuck Alemania ATS 2
20 Riccardo Patrese Italia Arrows 2
21 Emerson Fittipaldi Brasil Fittipaldi 1
22 Hector A. Rebaque México Rebaque 0
23 Patrick Tambay Francia McLaren 0
24 Ricardo Zunino Argentina Brabham 0
25 Geoff Lees Inglaterra Tyrrell 0
26 Derek Daly Irlanda Tyrrell 0
27 James Hunt Inglaterra Wolf 0
28 Jan Lammers Holanda Shadow 0
29 Keke Rosberg Finlandia Wolf 0
30 Vittorio Brambilla Italia Alfa Romeo 0
31 Patrick Gaillard Francia Ensign 0
32 Bruno Giacomelli Italia Alfa Romeo 0
33 Marc Surer Suiza Ensign 0
34 Arturo Merzario Italia Merzario 0
35 Gianfranco Brancatelli Italia Merzario 0
36 Alex Ribeiro Brasil Fittipaldi 0

El Circuito de Montreal, Gilles Villeneuve

Desde mediados de la década de 1960, Canadá ha estado en los programas anuales de la Fórmula Uno.

Debido a las disputas locales, las carreras anuales cambiaban de ciudad, entre los trazados de Mosport Park o Mont Tremblant de esta forma se mantenía en calma a los de habla inglesa y a los francófonos. A poco, porque la pista de Mont Tremblant se consideró demasiado peligrosa, ya para el año de 1970 se optó porque Mosport hospedara la carrera de cada año.

En 1977, los franco-canadienses, motivados por los éxitos de su nueva estrella Gilles Villeneuve, comenzaron a trabajar los planes para darle un circuito a Montreal. Partir de cero era una tarea imposible, de manera que optaron por hacer la recomposición de la Isla de Notre Dame. A un paso de la capital quebequense.

En la isla se había instalado la Feria Mundial de 1967, la famosa “Expo”. Esa porción de tierra está en el río San Lorenzo y en una de sus costas, está el canal por donde se puede navegar y que también se usa para deportes acuáticos, evitando los rápidos de la otra costa. La vía fluvial conduce a los Grandes Lagos y por tanto, conecta a la región de Canadá del Atlántico con las grandes ciudades americanas de Ohio, Illinois y Michigan.

El asunto que nos concierne, es que el Auto Club de Canadá fue capaz de reunir los dos millones de dólares que se requerían para hacer las adaptaciones de las carreteras de la isla y convertirlas en un trazado capaz de albergar a la F 1, diseñado por Roger Peart.

El 8 de octubre de 1978 dio lugar el primer GP canadiense en ese circuito. Para esa inauguración Villenueve todavía no ganaba ningún Gran Premio. Era una temporada que dominaba a su antojo Mario Andretti con su Lotus de efecto-suelo. De hecho, ya se había coronado Campeón del Mundo en Monza. Fue en aquel fatídico día del accidente de Ronnie Peterson, quien falleció el día posterior.

El Circo venía con sus chácharas de Watkins Glen, donde Carlos Reutemann había ganado para Ferrari, de modo que sí que había expectativas altas, de que el héroe local pudiera concretar la gran sorpresa. 73 mil espectadores fueron a animarlo y a ser testigos de lo que sucedió. La carrera fue dominada por quien reemplazaba a Peterson en el Lotus, Jean-Pierre Jarier, que lideró 49 de las 70 vueltas. Dado que los coches no tienen palabra de honor, el famoso Lotus caló fuera de la pista con una falla. Gilles Villeneuve pasó a la punta, para conseguir su primera victoria, frente a su público delirante. Se convertía en leyenda de héroe local.

Al año siguiente, 1979, Alan Jones ganó la carrera a bordo de un Williams. Aquella justa coincidió con la mala nueva, por la decisión de Niki Lauda de retirarse de nuestro deporte. La carrera de 1980 en cambio, sirvió otra victoria para Jones y esta vez se coronó con el Campeonato del Mundo. Su rival, Nelson Piquet, había colisionado al comienzo de la carrera. El accidente del de Brasilia, provocó un choque múltiple, y la carrera tuvo que ver la bandera roja: Una de sus víctimas fue Mike Thackwell, convertido aquel día en el piloto más joven en arrancar en un GP, si bien únicamente corrió apenas algunos cientos de metros. Jones pasó por un lado del accidente. El equipo de Ken Tyrrell tuvo que dejar la prueba por no traer coches muleto. Más tarde, Jean-Pierre Jabouille se accidentó sufriendo heridas graves en una pierna. La carrera fue realmente sucedida.
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